EL NOVENARIO
Se cumplían nueve días desde que murió doña Silveria.
Comenzaron a llegar los amigos y parientes al novenario.
-¡Tan buena que jue doña Silveria!
-Dios la haiga perdonao.
-Estaba tan joven y alentada. Naide se explica cómo se jue así de pronto.
-¡ay si! Yo recuerdo cuando hacía tamales y nos convidaba siempre .
-¡Tan católica que jue!.
-¿A quién le dejaría todo que tenia porque dicen que estaba podrida en plata.
-¡No que va! Estaba en la lipidia.
-Cállate que ay viene Tencha la hija .
-Diay Tenchita, ¿cómo se siente ?.
-Ay vamos más o menos, a ratos se ataca uno a llorar.
-Ya Tatica Dios la tiene en su Santo Reino.
-¿y qué, dejó mucha Plata?
-¡Nada!. Mamá estaba como la tabla el dulce.
-¡A mi Señor!. Tan sangrita liviana que jue. Allá los acordamos de toas las ayuas que los daba. Era una santica.
-Dios se lo pague doña Maruja por recordar tan lindo a mamá .
-El altarcito les quedó muy lindo. Vea aquí les truje unas florcitas pa que le arrimen.
-Yo traje una candela pa la ánima de ella.
-Mamá no puo venir porque está averiaa pero aquí mandó este arroz de leche.
-Las ánimas le reparan a uno más cuando se comparte pa los rezos dellas.
En otra esquina de la sala se escuchaba:
-Aqui entre nos, pero fíjate que me contaron que doña Silveria se murió de un colerón que se llevó porque la hija le salió panzona de un hombre casao.
-Yo he oido eso. También estaba ya muy mayor y enferma.
-Ay si pero esa empresión que se llevó terminó de matala.
-Dicen que tenía mucha plata.
-¿A quién le dejaría todo?.
-Lo más seguro que la alargatada de la Carmen se lo abacanó todo.
-Nada raro, ¡esa tiene un pescuezo!.
-Como dice el dicho “el que tiene más pescuezo traga más pinol”.
-Callate que ahí viene Sérvulo el mayor de doña Silveria.
-Servulito, ¡Cuánto siento la muerte de su mamá!.
-Gracias ña Socorro por su apoyo. Voy de prisa pal trabajo. Quedan en su casa, buenas tardes.
-¡Cómo está de arruinaditico ese muchacho!. Murmura Hilario.
-Bebe y juma mucho y aquí entre nos dicen que marigüana. Comenta Nicomedes.
-¡Ay qué tristeza, tan joven y corrongo!.
Para la celebración del novenario la rezadora invita a los presentes a la primera serie de tres rosarios:
-“En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…”
Concluida la primera parte la familia doliente comparte variedad de comidas y bebidas tradicionales.
-¡Qué buena está la chicha!.
-Pa mi está pesadona, mejor no bebo porque me puede quer mal.
-Pa mi está a prueba de tope.
-Ojalá Pa la última tanda den un traguito de guaro e’ contrabando pa calentase las tripas.
-¡Qué buen pozol! Lo hicieron con cara e’chancho por eso salió tan bueno.
-El tamal asao está muy bueno.
-Ni que decir de picaillo e’ turno que se jaló Juana la e’ Calingo.
-¡Ay si esa mujer tiene una cuchara! Diario manda al galerón de la iglesia olladas de ese picaillo y se va como pan caliente.
Cada serie de tres rosarios se hace la pausa y se continúa repartiendo toda clase de alimentos y bebidas, unas preparadas por los dolientes, otras que los mismos asistentes traen .
Al caer la tarde con la última serie de rezos entran los mariachis a tocar las piezas preferidas de la finada. Es el momento en que los dolientes rompen en llanto recordando a su ser querido; algunos caen despapayados del dolor. No falta uno que otro faruscas de los presentes que los secunde llorando .
El novenario ha terminado, la familia reparte una recordatorio de la difunta con la mejor foto que en vida le tomaron incluyendo su fecha de nacimiento y la fecha en que falleció .
-¡Qué linda quedó doña Silveria!
-¡Ay si! Es que ella era tan bonita .
-Merce la hija menor es puro ella .
-A mi se me parece más a Ruth .
-Dios la haiga perdonao.
Algunos presentes se quedan recordando las bondades de la difunta.
Mientras por ahí se ve a Miquela, hermana de la muerta con una escoba entre sus manos . El objetivo es colocarla hacia arriba y discretamente detrás de la puerta con un puño de sal alrededor para que pronto se vayan los presentes que son de patada larga.


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