LA VELA
-¡Qué lindo quedó !. Parece que está dormío .
-Si verdá. Yo me quedé viéndolo y me parecía que estaba meneando los ojos .
-No digás tonteras.
-Si, si te lo juro.
De pronto el silencio se rompe y se escucha a una persona llorando.
-¡Ay mi papá! Tan güeno
que jue en vida!.
-Si era una alma de Dios .
-Dios lo haiga perdonao.
-Bébase un traguito de agua pa que se calme .
-¿Qué voy a calmame?. Mi vida sin papá ya no será la misma.
-Tan duro ques perder al papá de uno. El mío se me jue hace diez años y yo lo recuerdo papablemente.
Asistentes murmuraban:
-Cualquiera que la ve cre que jue buena hija. ¡Qué va!, bastantes dolores de cabeza que le dio esa sinvergüenza al finao Toño.
-Dicen que no era hija de él.
-¿En serio?. Yo vía oido que el que no era hijo de él era Marcial, el menorcillo.
-No te ventiés el hocico, Marta jue muy honrada.
-¿Honrada?. Ni tanto, era el traido de Pepe mi tío . Se vian por el rio en lo oscuro pa que naide los viera. No se sabía quién era uno ni quién el otro echos una piña a beso limpio.
-¡Ay cállate!. Dejá que los dijuntos descansen en paz.
-Cafecito, señora . ¿Con o sin ?.
-Negrito mejor .
En otro sector del recinto:
-¿Quién es esa mujer que dentró ahí de cotona negra?.
-Esa fue quería del dijunto. Vieras como hizo sufrir a Marta . Hasta dicen que le tuvo tres güilas al finao.
-No lo repitás porque te pueden mandar a un algodonal.
-Esa que está en un vivo llanto pegada a la caja, ¿quién es?.
-La nuera, esposa de Mincho.
-Yeso, ¿por qué tanto lloro?.
-Remordimiento de la condenaa. Jue mala con el suegro y ora está en un puro llanto.
-Una chiquita machita quianda por ay, ¿de quien es hija?.
-Seguro del finao, ¿no ves cómo se parece al muertico?.
-Dios lo tenga en la gloria y mis palabras no le hagan ruio, pero de que era bien perro, lo era el confisgao.

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