PERDÓN
En la penumbra de la noche, con la tenue luz de las estrellas, a lo lejos se escucha un murmullo, voces imperceptibles, sonidos extraños .
Regina se asoma y aguza su oído intentando descifrar aquello que rompe la quietud de la noche. Logra reconocer la voz de un hombre clamando ayuda.
Sigilosamente la mujer se acerca poco a poco hacia donde se origina el llamado. Su piel se eriza, sus músculos se contraen.
Apenas alcanza a escuchar el gemido de un hombre que yace en su lecho de muerte, balbuceando sus últimas palabras: “Perdón “ fue la palabra final que ese infeliz logró pronunciar. Absorta en sus pensamientos, la mujer solo alcanzó a huir de la escena sin darse cuenta de quién se trataba.
Con las primeras luces del alba, Regina regresa al sitio donde yace el cadáver de quien hacía unas horas escuchó expirar. Era Facundo su antiguo verdugo, aquel que siendo apenas una adolescente la había violado y de cuya infamia nació su único retoño.
A lo largo de toda su vida, esta mujer había llevado sobre sus hombros la pena y el dolor de un agravio que marcó toda su vida .
Aquella palabra “perdón” que alcanzó a escuchar en la voz de un desconocido y que para ese momento ya no lo era, había sanado las heridas que por tantos años le habían hecho tanto daño.

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